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Los invito a que sean parte de la experiencia Bla(st), un lugar no apto para cardíacos universitarios! (el blog recién se está pariendo, así que tengan paciencia por favor...)
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Los sociólogos han gastado su lengua hablando del individualismo.. Han elegido como concepto para hacer manifiesta la anomia y la levedad del ser, en esta sociedad fragmentada y onanista, la denominada sociedad de consumo.. El reino del último hombre, decía Zaratustra. En esta sociedad de consumo. la crítica a la sociedad de consumo. es, a la vez, la más consumida. La maquina publicitaria alimenta el resentimiento y la envidia de quien
no tendrá jamás acceso al placer del confort y la sensualidad digital. Un televisor plasma no explica el suicidio con paco ni la cerveza con lavandina. La discusión no es entre apocalípticos e integrados. La discusión es el problema mismo, su especificidad y su diferencia histórica.

Involucra la destrucción de las instituciones, su total descreimiento; la falta de entusiasmo e imaginación para volver a pensar la política, para volver a hacerla posible.
Dificultad que hace referencia a una sociedad que no valora la vitalidad que la habita, a pesar de todo. Estrago social que manifiesta la incapacidad de edificar una memoria respecto de los acontecimientos que han devastado al país. Exige la política de una memoria: Construcción de una inscripción simbólica que reduzca la producción de amnesia masiva.

Para decirlo de una vez por todas: nuestro presente es ácido, nuestra juventud es ácida, nuestro discurso es ácido y nuestro humor también. Lo nuevo aún no ha configurado su rostro ni la presencia de un decir verdadero. Lo viejo doliente, desparramado, residual, arrastrado y anacrónico intenta recomponerse esculcando viejos fantasmas y cuerpos que nadie reencarnará. No hay nuevos dioses y los viejos dioses agonizan. El ácido argentino termina de corroer, de deglutir, de liquidar, de disolverlo todo. Actitud de los jóvenes que tanto han dado de comer a los moralistas y opinólogos de tevé. Todo lo sacro es barro, y en el barro, tal vez, se disuelva la carne. Carne que no cesa de conjurar un nuevo Dios imposible.

(Extractado de La Contrarreforma, revista "de crítica cultural y rosca política". Los purretes también tienen su blog)
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Perdón, pero volví a ver una película...

Vi sus dientes y la mueca picaresca con que se adelantaba a la historia, sentí el apretón de sus manos y, como murmullo lejano, el protocolar saludo de despedida. La noche, replegada al contacto de sus palabras, me tomaba nuevamente, confundiéndome en su ser; pero pese a sus palabras ahora sabía... sabía que en el momento en que el gran espíritu rector dé el tajo enorme que divida toda la humanidad en sólo dos fracciones antagónicas, estaré con el pueblo, y sé porque lo veo impreso en la noche que yo, el ecléctico disector de doctrinas y psicoanalista de dogmas, aullando como poseído, asaltaré las barricadas o trincheras, teñiré en sangre mi arma y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga entre mis manos. Y veo, como si un cansancio enorme derribara mi reciente exaltación, como caigo inmolado a la auténtica revolución estandarizadora de voluntades, pronunciando el “mea culpa” ejemplarizante. Ya siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de sangre, de muerte enemiga; ya crispo mi cuerpo, listo a la pelea y preparo mi ser como un sagrado recinto para que en él resuene con vibraciones nuevas y nuevas esperanzas el aullido bestial del proletariado triunfante.

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(...) Creo que lo que la TV viene a agudizar es un aspecto constitutivo de la condición humana y que tiene que ver con el deseo de mirar, que es algo que no tiene límite. No hay límites para el deseo de mirar. A esto ya lo tematizaba San Agustín como uno de los aspectos de la concupiscencia del alma, que era la concupiscencia de los ojos. Cómo hay algo en el orden de la mirada que siempre quiere inscribir y ampliar el horizonte. Y por eso actualmente hay una caracterización general del sistema mediático —y, básicamente, de la estética de las pantallas— que tiene que ver con una lógica o una estética de tipo pornográfica, si se quiere, que muestra cada vez más. Pero yo ahí tiendo a pensar que hay complicidad con los públicos, que no es solamente una cuestión de estrategias comunicativas mediáticas del orden de la manipulación sino que hay un placer de los públicos puesto justamente en ese aspecto de la mirada que quiere ver cada vez más. Me parece que GH empalmaría con eso: meterse en la vida privada de los otros, en lo que es más íntimo; en ver como se actúa en esos niveles que no son públicos, que habitualmente están reservados a la mirada. Y la TV es un gran dispositivo que va ampliando continuamente el horizonte perceptivo de lo social.

entrevista completa
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Vuelvo a la carga despúes de una breve ausencia con otro regalito del tenor del anterior: una interesante recopilación sobre la web 2.o a cargo de dos académicos (uno mexicano, otro español) que me pareció muy estimulante para pensar este verdadero 'fenómeno' tecnológico y social. Y que, de paso, me dio (algo) en que pensar