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"Lo que rige la sociedad contemporánea es la incertidumbre. Y la relación de la clase media con las clases populares es complicada y está marcada por el miedo: una clase no está muy lejos de la otra; la diferencia puede ser un departamentito, un trabajo, pero la inestabilidad del capitalismo actual puede hacer que uno se quede sin trabajo de un día para el otro. Entonces, las clases populares son una amenaza, son la muestra de lo que uno puede llegar a ser, por ejemplo si se queda sin trabajo. Y las clases medias, ya que no pueden diferenciarse totalmente de las clases populares en lo económico social, tienden a cerrarse en los valores de la educación y de la cultura. En los ’60, la cuestión cultural se vinculaba con el proyecto político de lograr una sociedad más igualitaria; esa intención articulaba el boom cultural, la novela latinoamericana, el cine. Hoy, se preserva la expectativa de acumular un cierto capital cultural, pero hay una corporativización de lo cultural que lleva a posiciones elitistas y se plasma en lo que merece ser llamado gorilismo: una actitud despectiva en relación con las clases populares"

Entrevista a la socióloga Ana Wortman en Página/12 de ayer...
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Parece que la noticia se confirmó la noche del viernes y hoy la blogósfera se hizo amplio eco de lo que hasta hace unos días era sólo un rumor: Bob Dylan vuelve a la Argentina. Después de 10 años (su ultima presentación por estas pampas fue como telonero de los Stones aquel Monumental de 1998) el cantautor estadounidense se presentará el 13/3 en el estadio Orfeo de la ciudad de Córdoba, el 15 en Vélez -con León Gieco como telonero- y cerrará la gira por el país en Rosario el martes 18, en el Hipódromo Municipal (la pregunta que nos hacemos todos por acá es por que no en el gigante de Arroyito, habrá que consultar entre los amigos del palo). Aparentemente, las entradas para los shows en Córdoba y Rosario se estarán vendiendo a partir del lunes 28. Por mi parte, ya sacrifiqué la cuota del DVD de marzo...

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Aquí me pongo a contar/al compás de una botella... Que todavía no termino de despedir un año medio de mierda; que vuelvo al ruedo citadino después de unos días de "gira nacional" por el Noreste argentino -una gira que no fue más que un fugaz paseo por tierras desconocidas, un mero recorrido de ida por lugares cargados de historia y de relatos que sólo puntié apresuradamente (igual, paro con el mambo autoflagelatorio porque los que saben dicen que no tiene sentido) Por suerte, llegué hasta Puerto Iguazú y conocí las Cataratas: un escenario natural sensacional, sublime, y por eso mismo inexpugnable a las palabras.
Como en cada ocasión de viaje, metí en la mochila algunos libros que nunca terminé de leer (que ni siquiera pude disfrutar al leer). Creo que el problema fue algo así como una imposibilidad para ejercitar la lectura, porque eran dos novelas -si bien muy poco semejantes- que alguna vez supe recorrer con cierta gratitud. Fue una sensación extraña: vacaciones sin lectura. Capaz que es algo pasajero (me conviene que así sea: en unas semanas debo dar al menos un examen final, como para recuperar algo de terreno perdido).
Quizás haya sido el tiempo de vacaciones -momento por excelencia para hacer huevo- el que atentó contra mis hábitos lectores. Y eso sin mencionar lo que me está costando escribir algo (como podrán apreciar, la calidad del posteo deja mucho que desear) para inaugurar la temporada 2008 del blog. Ahora que lo pienso, capaz que las vacaciones no son muy compatibles con las actividades del intelecto. Y en-hora-buena si así lo fuesen: ya habrá tiempo para rosquearse con declaraciones de funcionarios públicos, trascendidos mediáticos y mambos personales. Para eso, tenemos todo un añito por delante...